
El cierre de marzo presenta un escenario de fuerzas contrapuestas para la economía argentina. Mientras el aumento en los combustibles actúa como un motor que impulsa el índice general, la última semana del mes mostró una moderación, e incluso caídas, en el rubro de alimentos. Esta dualidad generó fuertes divergencias entre los analistas: mientras algunas entidades anticipan un número que rompería la barrera del 3%, otras sugieren que la desaceleración en la canasta básica podría ser suficiente para que el dato final sea igual o incluso inferior al 2,9% registrado en febrero.
El combustible, que representa un 3,8% de la ponderación total del IPC, fue el gran protagonista del mes con un incremento acumulado del 20%. Según Sebastián Menescaldi, economista de EcoGo, el cálculo es lineal: "Por cada 10% de suba de la nafta, en precios hay 0,38 puntos". Bajo esta premisa, el ajuste en los surtidores aportaría por sí solo unos 0,6 puntos porcentuales al índice de marzo.
Esta presión se originó, en gran medida, por el contexto internacional. Emilio Apud, exsecretario de Energía, explicó que por cada dólar que sube el petróleo, la nafta escala entre un 1% y 1,3%. No obstante, destacó como una "buena señal" que el Estado no haya aumentado los impuestos internos para amortiguar el impacto del barril a US$ 100, diferenciándose de gestiones anteriores.
Alimentos: el contrapeso de última hora
A pesar del panorama complejo en energía, el rubro de Alimentos y Bebidas mostró signos de alivio sobre el final del mes. La consultora LCG detectó una deflación del 0,6% en la cuarta semana, impulsada por bajas en productos de panificación (-2,1%), carnes (-1,2%) y lácteos (-0,8%). Este retroceso permitió que la inflación promedio de las últimas cuatro semanas en este sector se moderara al 2,6%.
Sin embargo, la realidad es heterogénea. Mientras Libertad y Progreso es la más optimista con una proyección del 2,8% (lo que marcaría el primer descenso tras nueve meses de alzas), otras firmas como Abeceb elevan el techo hasta el 3,2%, alertando que la aceleración previa en carnes y lácteos, sumada al costo logístico de los combustibles, alteró las previsiones iniciales.
Desde el Gobierno, el presidente Javier Milei admitió la existencia de "contratiempos" en el camino hacia la desinflación, aunque ratificó el rumbo económico. Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, subrayó que el país atraviesa un proceso de "recomposición de precios relativos", mencionando que las subas en servicios públicos y educación también jugaron su papel en este trimestre.

Para Camilo Tiscornia (C&T), el impacto de la nafta será progresivo: "Parte del incremento impactará en marzo y otra, en abril". Esta dispersión de los aumentos, sumada a la calma cambiaria —con el dólar en torno a los $1.390—, alimenta la esperanza de un segundo trimestre con mejores perspectivas de desaceleración.
El veredicto final lo dará el INDEC el próximo 14 de abril a las 16 horas, momento en que se sabrá si el alivio en los alimentos logró compensar el encarecimiento de la energía y los servicios.